Bump, una aplicación que conecta a los conductores

Página de inicio de Bump

Bump es una aplicación para teléfonos móviles, smartphones iPhone y Android de momento, que permite que los conductores se comuniquen entre sí más allá de los gestos y los gritos. Te das de alta en el servicio indicando tu matrícula y tu número de móvil y si quieres comentarle a otro conductor que lleva una rueda pinchada, sólo tienes que hacer una foto de su matrícula y emplear la aplicación. El software se encarga de identificar la matrícula del afectado, que lógicamente tiene que haberse dado de alta en el servicio, buscar el número de móvil y enviarle nuestro mensaje de forma anónima.

Lo cierto es que la noticia me ha sorprendido porque no acabo de verle la gracia a este tipo de recursos. Es decir, sí, rectifico, quizás en un hipotético mundo feliz, donde los artilugios se empleasen con buen fin y donde el hombre no fuera un lobo para el hombre, Bump sería un buen recurso para evitar, por ejemplo, tener que usar la megafonía de un centro comercial para pedir que el conductor del vehículo con matrícula tal acudiera a su lugar de estacionamiento. Pero sitúo Bump en un entorno real, con todo lo que tenemos a nuestro alrededor, y me dan escalofríos.

Los responsables de la aplicación, claro está, recuerdan que cualquier comunicación se debe realizar con el vehículo inmovilizado. De la misma manera, es de entender que la captura de la matrícula debería realizarla alguien que no estuviera a los mandos de un vehículo en movimiento, por lo que la responsabilidad de tomar la instantánea recaería fácilmente en el acompañante del conductor.

No, ese no es el problema principal. O sí, ya que es añadir funcionalidades pensadas para ejecutar al volante con un dispositivo que, por ley y por sentido común, está contraindicado a la hora de conducir. Pero, más allá de esto, situándonos en un entorno en el que el conductor fuera lo suficientemente responsable como para emplear la aplicación con el vehículo parado en un lugar donde no molestase a la circulación, veamos cuáles son los pros y los contras de Bump o, mejor dicho, como podemos evolucionar de los pros a los contras a poco que derivemos un poco la situación.

iPhone

Bump puede estar bien para esas situaciones en las que ves un coche con una rueda extraordinariamente desinflada y piensas: “y ahora, ¿cómo se lo digo yo?”. No es broma, cuando he visto un coche aparcado con una rueda baja, le he dejado una nota en el parabrisas, pero si nos encontramos en movimiento la cosa se complica. Si el acompañante me echa un cable, puedo avisar a otro conductor de un riesgo que está corriendo seguramente de forma inconsciente. Felicidad.

Avanzando un poco, cualquiera podría pensar que Bump sería la aplicación idónea para reprochar al otro que su estilo de conducción es, como mínimo, discutible. Y ahí podríamos abrir el abanico de los mensajes más socorridos: desde el típico “a ver si miras”, pasando por “los intermitentes no están de adorno” hasta un algo más elaborado “como llegues a otro stop a esa velocidad vas a matar a alguien de un infarto, por mucho que al final te pares”. Y si combinamos este acervo con un amplio repertorio de emoticonos, el mensaje puede abarcar una infinidad de posibilidades en respuesta a la compleja casuística que nos brinda el tráfico nuestro de cada día. Hum…

Y, claro está, de ahí a mentar a los ancestros de nuestro vecino de carril va un suspiro. Problema.

Por otra parte, cuando una persona recibe una “lección” de otra, lo habitual no es que acoja sus desinteresadas enseñanzas (que nadie le ha pedido) con un ilusionado “de acuerdo, muchacho, haré lo que me indicas”, sino que más bien se siente herida en su orgullo por fuera y herida en su seguridad por dentro. En una palabra, la persona reprendida se siente amenazada.

¿Y cuál es la respuesta biológica para una amenaza como esa? Utilizaré el ejemplo que nos brindó ese gran filósofo de nuestros días, aquel que lo plasmó todo en un simple “¿y quién te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí?”, o aquel otro gran clásico, el del “a tu padre le vas a enseñar a hacer hijos”. Cuando me dicen que conduzco mal me siento atacado y, dependiendo de cómo sea yo, mi respuesta irá desde el rechazo (“eso no es así”), pasando por el desprecio (“¿qué se habrá creído ese?”) hasta llegar a la violencia, si lo considero necesario (“¡a que me bajo del coche!”).

Total, que no le veo la gracia al invento.

De momento, Bump sólo funciona en Estados Unidos. Y, si es por mí, que dure el aislamiento.

Vía | amazings.es, ZDNet

  • nomar55

    Resulta, como mínimo, absurdo.