Breve reflexión sobre el ‘caso Enaitz’

Tomás Delgado

Estos días ha cobrado relevancia renovada en los medios el llamado caso Enaitz, ese en el que un conductor, Tomás Delgado, se llevó por delante con su coche a Enaitz Iriondo, un chaval de 17 años que circulaba con su bici por una carretera de La Rioja. Más tarde Delgado reclamó a la familia del fallecido una indemnización por el destrozo ocasionado en su coche.

Supongo que no hace falta explicar más el caso. Sucedió en el año 2004 y el juez desestimó la denuncia penal de la familia del joven por falta de pruebas. Un análisis pericial encargado por los padres de Enaitz desmontó el informe del atestado presentado por la Guardia Civil. Pero lo que verdaderamente encendió los ánimos de la gente fue la actitud del conductor del turismo, que se erigió en víctima del suceso.

“Lo del chaval no se puede arreglar, pero lo mío, sí”, fueron las palabras de Delgado que desataron la tormenta. Después de que los familiares fueran indemnizados con 33.000 euros por la muerte de su hijo, el conductor del turismo les pidió 20.000 euros para reparar su vehículo aunque afirmaba que no le hacía falta el dinero. Tras el dolor de los familiares vino la indignación de los amigos. Internet hizo el resto. La historia pasó de los blogs a los medios de comunicación tradicionales.

Esta mañana el conductor del turismo ha renunciado a la indemnización. En medio de una nube de personas, el abogado de Delgado afirmaba que su cliente ha sido “acosado por los medios”, unos medios que han sido utilizados por la familia del fallecido para ensuciar la imagen del conductor del turismo.

¿Tiene parte de razón el abogado de Delgado? ¿Ha habido linchamiento mediático? Estoy convencido de que así es. Pero habría que ver si ese linchamiento ha sido cosa de los familiares de Enaitz o bien ha venido dado por las palabras de Tomás Delgado. En cualquier circunstancia, comparar el valor de una reparación material con el valor de una vida es chirriante. Pero cuando esta comparación sale de los labios del responsable de una muerte resulta execrable.

La familia del ciclista piensa mantener su petición de que se reabra el caso. Me parece no sólo lógico, sino necesario. Porque una cosa no quita la otra. Con la renuncia de hoy, Delgado sigue en su papel de víctima a la vez que cierra unos labios que nunca debió abrir para soltar semejante disparate. Pero, por otra parte, el caso Enaitz sigue siendo suficientemente opaco como para que nadie pueda saldarlo con un carpetazo por falta de pruebas. Ni lo merece la familia, ni tampoco la sociedad en su conjunto. Necesitamos saber que tras un siniestro siempre habrá una explicación clara sobre lo que ocurrió.

Vía | El País, El Correo Digital

Imagen | YouTube

  • Es antiético y antimoral matar a un chaval y, sea un accidente o no, sea culpa del chaval o no, pedirle dinero a la familia para arreglar el coche…

  • Eso quiere decir que si yo con un ciclomotor me salto un stop y provoco un accidente, resultando yo como único muerto ¿el otro no tiene derecho a reclamar a mi familia/seguro? el problema de este caso ha sido la manera en que el tipo ha hecho las cosas.