Beber es necesario al conducir

Fernando Alonso bebiendo mientras conduce

Por supuesto siempre y cuando no se trate de bebidas alcohólicas. Sin embargo, de un tiempo a esta parte los expertos en tráfico han comprobado espantados que hay quien no lo hace. Lamentablemente se trata en muchas ocasiones de conductores profesionales que deben pasar varias horas al volante y que evitan la ingesta de líquidos antes y durante la conducción para no realizar paradas extras fuera de la programación.

A pesar de todo, la Dirección General de Tráfico junto con el Real Automóvil Club de España insisten este verano en la importancia de hidratarse mientras se conduce. La falta de líquidos reduce los reflejos, produce pesadez y somnolencia y provoca que nos movamos más lentamente de la cuenta; síntomas todos ellos similares al emborrachamiento, dado que el alcohol actúa de esa forma: deshidratando el organismo.

Por lo tanto, si nos estamos concienciado a diario de la incompatibilidad del alcohol y la circulación, ¿por qué evitar hidratarnos correctamente? El agua es la reina de la lista. Para animar a los más indecisos e incrédulos, testimonian cómo se hidratan los pilotos de Fórmula Uno (pulsando un botón en el volante que inyecta un chorro de agua en la boca del piloto desde un dispositivo acoplado al casco). Las bebidas refrescantes analcohólicas son el segundo punto a tener en cuenta, aunque en esta ocasión no se recomienda tanto llevarlos a bordo como detenerse en alguna estación de servicio a tomarlos. Esto es, entre otras cosas, porque así combatiremos más eficazmente la fatiga; realizando descansos cada 200-300 kilómetros de conducción o cada dos horas, aproximadamente.

Tráfico hace una advertencia al respecto: las bebidas estimulantes como el café están bien, pero en su justa medida. Crear una sensación de euforia repercute negativamente en nuestra conducción.