Avances en la conducción autónoma: procesadores más potentes y precisos

NVIDIA-Tegra-K1
En nuestro ya tradicional seguimiento a los avances en conducción autónoma atendemos a muchos aspectos de ese concepto: desde los aspectos de seguridad vial que vienen implícitos, pasando por las connotaciones morales y éticas de los posibles comportamientos de esos coches hasta el lado tecnológico, es decir, lo que hace posible que un vehículo se desplace por sí mismo con eficacia y resolución.

Uno de los cuellos de botella más notables para que la conducción autónoma sea una realidad civil es la capacidad de procesamiento. Para poder tomar decisiones complejas debe existir un procesamiento de información ingente en tiempo récord, o más bien en tiempo real (que no significa que las decisiones se tomen rápidamente y se actúe en consecuencia, sino que el sistema responda en un plazo determinado, lo cual es un matiz muy importante y que tiene implicaciones muy interesantes). nVIDIA anunció en el pasado CES el nuevo procesador móvil Tegra K1, un chip ideal para todo dispositivo móvil… incluido un coche autónomo.

Procesadores capaces de responder en tiempo real… a todo

Cada año que pasa vemos nuevos avances hacia la conducción autónoma. Tenemos ya asumido el control de crucero, comprendemos y aceptamos los asistentes al aparcamiento, los sistemas de detección de ángulo muerto, los sistemas que nos avisan del cambio de carril… y empezamos a caer en la cuenta que poco a poco se van incorporando “sentidos” al cerebro del coche, que incluso puede detectar peatones y reaccionar de forma rudimentaria en caso de peligro de colisión.

Sirve para situaciones de emergencia... aunque parece divertido

Sirve para situaciones de emergencia… aunque parece divertido


Cada vez son más estímulos los que llegan desde el exterior al cerebro del coche, y por tanto los procesadores deben manejar mayores cantidades de información en determinado plazo. Eso es, exactamente, un requisito de tiempo real. La mayor parte de la gnte piensa que un sistema de tiempo real es aquél que reacciona como un rayo, pero no es verdad. Un sistema funciona en tiempo real cuando tiene un plazo determinado para cumplir con su tarea. Por ejemplo, un sistema de control en una central nuclear es de tiempo real estricto, porque si no soluciona en el plazo requerido la contingencia (¿una fusión del núcleo?), el problema va a ser muy gordo.

En el caso del coche autónomo, el requisito de tiempo real es que en el plazo que queda disponible entre que se detecta un obstáculo y la probable colisión, el sistema debe reconocer todos los indicios, procesarlos, elaborar la solución y entregaral. Dicho de otra manera, debe esquivar el obstáculo. Cuantas más fuentes de información externa haya y cuánto más compleja sea la información a procesar, más capacidad de procesamiento se requerirá a los “cerebros”, más energía consumirán y más caros serán.

Por eso la investigación que DARPA ha encargado a nVIDIA es clave, y cara: 20 millones de dólares para aumentar la capacidad de proceso por vatio 75 veces sobre la capacidad de los actuales procesadores, empleando tecnología de solo 7 nanómetros. Por cierto, DARPA es la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa y entre otros proyectos interesantes financió la creación de Internet cuando todavía se llamaba ARPA (y no se llamaba Internet sino ARPANET), pero eso es otra historia que no viene hoy al caso.

Vía | Motorpasión Futuro

  • A mí me viene a la cabeza una dicotomía que llevo pensando unos días y que surge casualmente con este artículo de los procesadores:
    ¿Cómo preparan los ingenieros un “procesador de toma de decisiones” respecto a la seguridad activa y la seguridad pasiva?
    Os explico rápidamente:

    ¿Evitar el coche el accidente? (Esquiva, frenado…)

    ¿Asumir el coche que va a tener dicho accidente y entonces prepararlo para tal choque? (Cierre de ventanilla, pretensión de los cinturones…)

    Un abrazo
    (Observadores de la Seguridad Vial)