Aunque tengas acné, no sueltes el volante

Acné

Cuando hablamos de las cuestiones de salud que afectan a la conducción, normalmente pensamos en asuntos de cierto peso, como problemas relacionados con la vista o el oído, la lentitud de reflejos o cualquier circunstancia grave que supone una traba para desarrollar otras actividades de riesgo: haber sufrido de infartos o estar en tratamiento clínico con ansiolíticos, por poner un par de ejemplos.

Sin embargo, hay otras dolencias mucho más leves que pasan desapercibidas al hablar de su relación con la seguridad vial. No es para ponerse alarmistas, pero sí conviene tener claros algunos puntos para evitar problemas. Un ejemplo de esto sería el acné y cómo un conductor que lo padece podría descuidar la atención sobre la vía para centrarse en su piel.

Aunque el acné en sí no es una enfermedad grave, la apariencia que toma la piel causa preocupación entre quienes lo padecen. Por este motivo, una persona aquejada de acné tiende a cubrir las zonas afectadas con maquillaje o cremas, aprovechando cualquier momento del día para hacerlo. La intimidad del coche y un semáforo en rojo se convierten en una circunstancia ideal para sacar la brocha o el tubo de crema y comenzar a tapar imperfecciones.

¿Cuál es el problema? Que el semáforo se pone en verde y comienza el jaleo. Las manos están ocupadas, a veces pringosas, el tubo de crema está sobre el regazo y comienzan a sonar las bocinas de los coches de detrás. Momento de nervios. Se cae el tubo de crema mientras el conductor se pone en marcha. El tubo puede ir a parar fácilmente debajo de los pedales. Además, siempre está el tapón que salta y la mirada furtiva que lo sigue para descubrir dónde va a ir a parar y, si queda accesible, hacer cuantas posturas sean necesarias con tal de recuperarlo, no vaya a ser que se pierda.

Es un buen escenario para la distracción. Y mientras, el coche sigue en movimiento, recorriendo hasta 14 metros por cada segundo que pasa. En estas condiciones y en un entorno tan dinámico como es una vía urbana, la probabilidad de sufrir una colisión es bastante elevada.

Una primera recomendación sería detener el vehículo (vigilando el tráfico) antes de realizar actividades que distraen de la conducción. Lo siguiente es recordar que mientras conducimos las dos manos deben permanecer al volante en todo momento. Si tenemos el hábito de mantenerlas ahí, nos ahorraremos la necesidad de pasar los dedos por la cara a todas horas. De hecho en el caso del acné los médicos recomiendan no toquetear las zonas afectadas para evitar su empeoramiento. Un tratamiento adecuado y una higiene correcta, previo lavado de manos, son la forma de hacer frente a esta dolencia de la piel. El resto es rallarse y, cuando la persona está al volante, crear tontamente un riesgo para sí misma y para el resto de usuarios de la vía.

Vía | Médicos por la seguridad vial

Imagen | Flickr (missemilychan)