Atreverse a hacer una ‘pirula’

pirula

No sé cuan entendido estará el término coloquial ‘pirula‘, aplicado en la conducción. En mi región la he escuchado a menudo. Básicamente, se trata de una pequeña infracción a la cual se resta importancia debido a que carece de riesgo percibido, a la vez que aporta ventajas en logísticas el trayecto. Es decir, cuando decimos que vamos a hacer una ‘pirula’ nos referimos a que la maniobra que vamos a realizar sabemos que, siendo estrictos, no deberíamos hacer. Pero consideramos no comporta un riesgo real, y facilita nuestra vida.

Hasta el punto que algunas pirulas llegan a institucionalizarse, y prácticamente se convierten en obligación social. De hecho, recuerdo que en mi época de conductor novel había tenido que soportar algún comentario de la guisa “tranquilo, ya aprenderás“. ¿Aprender a qué? ¿A hacer una pirula? La respuesta, por aquél entonces, solía involucrar argumentos como que aún estaba muy influenciado por la autoescuela, y que poco a poco ya me iría atreviendo a circular “de verdad”, a soltarme un poco.

Imagino que esta línea de razonamiento (que voy a reproducir, sin suscribirla) se basa en la creencia de que, con la experiencia en carretera, los conductores somos capaces de valorar en qué situaciones es ‘seguro’ doblegar ligeramente las normas en nuestro favor.

Y, de hecho, cognitivamente hablando, parece un argumento robusto. El cerebro humano está hecho para detectar pautas y aprender de ellas. Si uno observa que, repetidamente, llevar a cabo una acción no lleva a ninguna consecuencia negativa, y además tiene ventajas (habitualmente acortar el tiempo del viaje), pues poco a poco vamos aprendiendo que esa actitud es buena y la incorporamos a nuestro bagaje.

Por contra, si vemos que una determinada acción lleva a una situación de riesgo, pues en adelante la evitaremos. Suponiendo, claro, que la primera vez no suponga un desenlace fatal…

Es, de hecho, la forma más básica de aprendizaje, que compartimos con gran parte del reino animal. Cuando un perrito le da la patita a su adiestrador, éste le premiará con un refuerzo positivo en forma de jugosa galletita canina. Al final, el chucho asocia la orden que su amo pronuncia en voz alta con el gesto de dar la mano y guarda un sentimiento positivo sobre ello, así que obedece incluso años después del entrenamiento, cuando ya no hay galletitas.

En el caso de las pirulas en el tráfico, el refuerzo positivo en vez de una chuchería para perros, es el ahorro en tiempo y la comodidad del viaje. Hasta ahí, el razonamiento parece intachable. Entonces, ¿cuál es el problema?

Pirula

Misma acción, ¿mismo resultado?

La base del aprendizaje por refuerzo positivo (o negativo) está en suponer que una misma acción siempre acarrea el mismo resultado. Su utilidad en el mundo natural es obvia: si uno disfruta de un agradable manjar comiéndose una manzana, se la volverá a comer; si sufre una temible gastroenteritis tras probar unas bayas rojas, las evitará. Suponer que el mismo alimento producirá el mismo resultado cada vez es una apuesta fácil y segura.

Ahora bien, este mecanismo de aprendizaje también puede ser explotado por los adiestradores. Siguiendo el mismo ejemplo, yo tuve una preciosa perrita a la que enseñé a dar la pata con un año. Pues bien, murió con 17 primaveras sobre su cansado lomo, y en sus últimos meses seguía dando la patita aunque no hubiera chuchería canina en años luz a la redonda. Uno puede decir que mis mimos posteriores eran un refuerzo positivo que le hacía mantener lo aprendido, pero lo cierto es que el incentivo que le hizo saber que yo quería que se sentara y levantara la pata izquierda desapareció hacía más de tres tres lustros.

¿Conclusión? Por nuestra naturaleza, no podemos dejar de aprender en base a lo que nos sale bien y lo que nos sale mal. Y sería perjudicial si dejáramos de hacerlo. Pero a diferencia de los cánidos, tenemos la capacidad de razonar y romper la retroalimentación positiva provocada una ‘pirula’ que nos sale bien. Vale, puede que esta vez no haya habido peligro. Puede que esta vez hayamos ahorrado tiempo. Pero es posible que, si no nos ceñimos al código, la próxima vez podamos procurarnos un buen susto.

Dejadme que recurra a un ejemplo. Una vez acudí a la oficina de una empresa en el coche de uno de los trabajadores. A la salida del aparcamiento, mi anfitrión giró a la izquierda pasando por encima de una doble continua (que, legalmente, es igual de infranqueable que una continua normal, pero el efecto psicológico hace que parezca más grave).

Dijo que siempre lo hacía, que sino tenía que girar a derechas y dar media vuelta en una rotonda. La siguiente vez fui con mi coche, y comprobé que la rotonda estaba apenas unos metros más allá, ir y volver eran aproximadamente 40 segundos… No obstante, él aseguraba que era un error del ayuntamiento, que tendrían que haber puesto un tramo de línea discontinua para permitir la salida del aparcamiento.

Yo pensé que, probablemente, no lo habían hecho debido a que había una curva sin visibilidad unos metros antes, por donde suelen pasar camiones a cierta velocidad, con lo cual el giro a la izquierda podría ser más peligroso de lo que parecía. Es decir, aunque él lo hacía a diario y nunca le había pasado nada, lo cierto es que era una maniobra con cierto riesgo.

Pirula

Lo malo es que no importa cuantas veces salga bien. Con una vez que salga mal ya llega. Un riesgo inaceptable, bajo mi humilde punto de vista. Claro, cada vez que voy a esa oficina me fastidia perder invertir 40 segundos. Pero si yo fuera el concejal de urbanismo, lo cierto es que preferiría tener en la consciencia 40 segundos diarios de los cien trabajadores de esa empresa antes que la vida de una sola persona.

No voy a ser yo quien diga que todas las leyes y señalizaciones estén bien. No obstante, lo cierto es que más allá de unos cuantos recovecos polémicos, las leyes de circulación están hechas de forma que cumplirlas sea la forma más razonablemente segura de circular; de forma que todos sepamos como van a actuar el resto de conductores. Os propongo que vosotros mismos intentéis pensar a qué se deben algunas de las señalizaciones que más os fastidian, o incluso a aquellas que soléis hacer caso omiso (es decir, donde soléis hacer una ‘pirula’).

A diferencia de los cánidos, los seres humanos tenemos la capacidad de razonar y aprender en base a cosas que no hay ocurrido en realidad. Por eso podemos aprender escuchando a un profesor o leyendo un libro. Ese es el motivo de que tengamos que aguantar las pesadas lecciones de un formador vial antes de acceder al permiso de circulación. Es un lujo que el resto de animales no tienen, quizá deberíamos sacar todo el provecho… No se trata de atreverse a ignorar lo aprendido, sino a refozarlo.

Foto | Birdy_Photograpy, Eljay, Sam Saunders

  • Borja

    Pero, lo peor, es que se riza el rizo con estas situaciones. No sólo se hace la pirula, sino también se tiene la convicción de que la maniobra ha sido correcta y, cualquier imprevisto, lo achacamos a la “imprudencia” del que viene circulando “incorrectamente”, al afán recaudatorio, o al sobrino del alcalde, que es el causante de que esa maniobra sea ilegal porque así queda más bonita la circulación.
    Donde más acuso los efectos de las pirulas es en una rotonda que frecuento. Creo que soy el único que utiliza el carril exterior para tomar la salida que va de frente. El resto de conductores, salen del carril interior y la hacen sin girar un ápice el volante (de poner intermitentes, ni hablamos). También, cuando voy a tomar la salida de la izquierda o cambiar el sentido, los que van por el carril exterior invaden el interior y tengo que frenar. Eso sí, ninguna de las veces que he pitado, el conductor ha sido honesto y ha reconocido su error, limitándose a hacer gestos mostrando su desacuerdo o, incluso, gestos obscenos.
    También he de reconocer que yo he hecho pirulas, aunque sólo ha sido una en mi vida y podía haberme buscado un problema.
    Llegaba tarde a mi destino y estaba todo lleno de coches. Resulta que, en una calle, hay un hueco que me viene muy bien y al que sólo puedo acceder dando un rodeo enorme. Lo que hice fue meterme por prohibida (tenía una curva esa calle, pero a lo lejos), dar media vuelta y aparcar el coche como si hubiese venido correctamente. Cuando ya lo tenía recto, con el intermitente puesto y metiendo el culo, apareció un coche de policía. No llamé la atención porque estaba bien colocado (el coche, no yo xD), pero unos segundos más tarde y me pillan en el peor momento. Me bastó una y no más.

  • José Luis

    Genial el post, amigo Jaume. Qué pena que no lo lean los que en su mayoría hacen estas cosas.

    Por cierto, donde yo trabajo ocurre un caso similar al que comentas y los primeros que lo hacen mal son los guardias civiles o los policías locales que a veces vienen a la empresa. ¡¡¡Tela!!!

    En cuanto a tu primera frase, y con afán estadístico, en Madrid también se dice pirula.

  • Sergio

    Si muchos conductores hacen la pirula en el mismo sitio es muy posible que falle algo en el diseño de la carretera o su entorno. Como mínimo, los responsables de vía pública o la policía local han de tenerlo en cuenta para estudiar posibilidades que disminuyan la realización de esa pirula. Pero, tal y como decís en el artículo, hasta que no sientas el peligro difícilmente dejarás de hacer la pirula.

  • pato

    Precisamente la primera pirula,y la única, que he hecho en mi vida fue saltarme una linea continua y entrar a una gasolinera para no tener que andar 500m para llegar a una rotonda a dar la vuelta. Total que según entro a la gasolinera la Foral de Navarra viéndolo todo. Me perdonaron porque me hice el tonto y yo creo que ellos no tenían muchas ganas pero vamos, ya no vuelvo a hacer una de esas en mi vida.

  • Escargot

    Yo busco el sitio que sea siempre para dar la vuelta, pero en los aparcamientos o cambian las líneas por muros de ladrillo o conmigo no hay nada que hacer. Y mira que sé que está mal…

  • Escargot

    Ah, en Aragón también decimos “pirula”. Debe estar hasta en la RAE, a ver…

    Pues no, pero sorpresa… mirad de dónde viene…

    http://lema.rae.es/drae/?val=pirula