Asegurado que estafa a su compañía, fraude para ti

Asamblea extraordinaria 2009 de Unespa

Se acabó eso de engañar a la compañía de seguros. La Asociación Empresarial del Seguro Unespa está desarrollando un fichero conjunto llamado Senda que permitirá a las compañías compartir datos para evitar que sus clientes les engañen. Según la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, “con cada euro que se invierte en medidas de protección contra el fraude se evitan 37 euros de pérdidas”.

Sé que decir esto en una publicación copatrocinada por la fundación de una aseguradora puede sonar poco creíble, pero lo voy a decir igualmente. Que haya fraude contra las aseguradoras es algo que no me beneficia ni a mí, ni a ti ni a nadie, salvo al iluminado al que se le ocurre dar gato por liebre tras un siniestro. Al resto, a los que no somos unos listos como él, nos perjudica en el terreno económico y en el de la seguridad vial.

Sí. En el terreno económico nos perjudica, porque para que una empresa funcione, y las aseguradoras son empresas, es necesario que sus números cuadren. Y si un cliente los hace descuadrar a su favor, otros clientes tendremos que correr con los gastos para cubrir la diferencia y para financiar la investigación de todo el asunto. De una forma más o menos indirecta, los demás estamos pagando la trampa del conductor que comete un fraude contra su compañía. Sin embargo, no solemos percibir el fraude contra el seguro como un acto de insolidaridad, sino como una acción más o menos audaz de gente con un nivel de inteligencia fuera de serie.

En el terreno de la seguridad vial también nos perjudica un conductor que comete fraude. No sería la primera vez que intentando cuadrar un siniestro con unos daños previos, los aprendices de estafadores implican a terceras personas en sus colisiones de juguete y les acaban ocasionando un daño mayor del inicialmente previsto en la operación. Y si por una de aquellas los defraudadores se salen con la suya y acaban suscribiendo una nueva póliza con otra compañía, todos estaremos jugando de nuevo a una involuntaria ruleta rusa.

El fraude en el seguro toca incluso servicios básicos como la asistencia médica. Y es que no es extraño que un conductor que simula un siniestro declare latigazos cervicales inexistentes o cualquier otro traumatismo con el ánimo de cobrar más dinero de su seguro. Y mientras él se dedica a hacer perder el tiempo en los servicios médicos, los demás nos quedamos esperando nuestro turno para ser atendidos por una dolencia real.

Pero, tal y como dice el clásico, “la Policía no es tonta”… y las aseguradoras, tampoco. Contratan los servicios de investigadores (que pagamos entre todos los clientes, no lo olvidemos) y acaban dando con el timo y con el timador. Cómo será la cosa, que en el sector tienen montado hasta un concurso de pesquisas, el Concurso Sectorial de Detección de Fraudes de Seguros, convocado por ICEA. La lectura de algunos casos evoca, salvando las distancias, otro concurso: el de los premios Darwin.

Que sí, que estamos en tiempos de crisis y eso se nota en el aumento de fraudes, pero lo de reclamar al seguro por unos daños ficticios no es una salida.

Fuente | Unespa

  • Qué bien, qué bonito.

    ¿Y cómo se llama cuando sin ser un listo de esos y sin generar pérdidas, sólo ingresos se ha sido estafado durante años por el miedo de lo que pueda pasar las compañías se ponen las botas?

    Lanzo un mensaje al aire: si por ser prudente e ir por su sitio se tuvieran la tranquilidad de depender del terceros básico, yo y muchos creo que estaríamos con el Consorcio de Compensación de Seguros (lo más barato). Pero ¿qué piensan las aseguradoras que alimentan cuando a un joven desde los 18-20 años y su primer cochecito le están sablando (o intentando) 1000 euros al año por el terceros, lunas, incendio y robo y sin apenas bonificación en los primeros 5-7 años? Aunque no gaste el seguro.

    Y no lo digo como abogado del diablo. Yo he estado asegurado desde los 21 años con mi primer coche hasta los 26 con Mapfre y todavía pretendrían sablarme casi 900 euros en la renovación de la póliza. “Volé” a la competencia, de la cual no voy a decir el nombre puesto que no me pagan por hacerles publicidad (me cobran como la que más). Eso sí menos, ahora el mismo seguro y con coberturas mejoradas a 450 euros no llega.

    ¿Cómo llamamos a ésto? Yo y muchos nada más que generamos BENEFICIOS. Incluso si para alguna ocasión puntual en un puro accidente real, se cambia la luna de un coche dañada por una piedra, o un paragolpes está más que pagado.

    Y me río por cierto de eso de “compartir los datos entre las compañías para evitar que nos engañen”. Eso lo hacen ya de una forma u otra. Y el que quiera probar “sólo” tiene que estrellar dos o tres coches seguidos para dejarlos siniestros y comprobar como la que procede a asegurarle otro coche le pide precio desorbitado aunque el listo no declare haber tenido accidentes ni siniestros o directamente le dice que no lo aseguran.

    Menos rollos Caperucita… que menuda burbujita y abuso de precios hay también en el tema de las aseguradoras. Y si eres joven, para qué decir más. Que las bonificaciones por no tener accidentes son de risa. Ya digo, hasta los 26 años y si no me llego a cambiar de compañía seguiría pagando al año prácticamente lo que a los 21 y sin experiencia: 1000 euros era entonces, casi 890 me iban a pedir ahora para 2009-2010. ¿Me lo explican por favor? De 890 a 450 que pagaré ahora y en una gran compañía (sin carencia ninguna, ya digo al revés, mejora) ya hay… y las bases de datos de usuario e historiales de los asegurados están ahí. Todas tienen acceso entre ellas cuando se intenta el cambio de aseguradora y demás… si las engañan es porque ellas se dejan, y si se dejan es porque ven que les sale rentable. Sea por ingresos o por debilitar a la competencia.

    Lo dicho, menos rollos… que para 4 chorizos espabilados que haya, seguro que hay 200 que no pasan del pensar “si uno fuera otro, ya le habría puesto las lunas nuevas al coche que falta le hace y un equipo de sonido nuevo”. Y lo saben de sobras. De hecho mirad, se habla sólo de evitar cantidades de pérdidas de los estafadores. No se habla ni de bonificaciones (bajada más notable de precio en la póliza año a año por no tener accidentes) ni de reducción de precios.

  • Alexuny, compañero, te aseguro que llevo unas cuantas horas pensando qué y cómo contestarte, pero lo cierto es que mi sentido de la responsabilidad me impide devolverte las palabras tal cual salen de mi mente, así que me limitaré a decir que si el tomador percibe excesos en las primas es porque hay una cantidad desorbitada de siniestros caros que cubrir.

    ¿Que una aseguradora persigue obtener beneficios? Evidentemente. Yo también lo hago como trabajador, porque el día que tenga que pagar para trabajar… muy chungas estarán las cosas. ¿Que dentro de esa política haya más y menos gestos? Pues lo mismo que cuando un comerciante te sube el café y te rebaja el colacao. Al final, todo se compensa.

    Lo enfocaré de otra manera: si la siniestralidad vial no constituyera la primera causa de mortalidad entre las personas de 15 a 29 años, quizá asegurar un vehículo para un conductor de esta franja de edad no resultaría tan caro. De ahí que sea tan importante la educación vial de las personas. No sólo por los daños personales y el sufrimiento que se deriva de ellos, sino también por las consecuencias socioeconómicas de la siniestralidad vial, que no son pocas.