Arrestado por pintar su propio paso de peatones

ARCAR PROHPIDO NO

De todos es sabido que vivimos en un mundo donde las personas a menudo echan mano de la creatividad para paliar las carencias de las administraciones. Eso se hace evidente a la hora de regular las normas que rigen nuestra circulación. ¿Que uno necesita que la gente respete un hueco sin plantar el coche? Sin problema. Un spray, un toldo de obra y un momento de nada. Seca en 10 minutos. El bricolaje, al poder.

El problema viene cuando según la Ley te pasas de la raya y acabas arrestado, como le ocurrió a un tal Whitney Stump en la ciudad de Muncy (Indiana, Estados Unidos). Tras pintar un paso de peatones junto a su casa, acabó entre rejas.
Harto de ver cómo los conductores se saltaban sistemáticamente la señal de stop que había frente a su casa, reclamó un paso de peatones para poder pasar la calle tranquilamente. Pero el consistorio de Muncy argumentó que no era necesario pintar un paso de peatones en una zona residencial a menos que existiera una escuela en los alrededores, circunstancia que no daba en el caso de aquella intersección.

Fue entonces cuando Stump echó mano de la pintura y diseñó su propia señalización para forzar a los conductores a reducir la marcha. Tras ser advertido por la Policía, fue arrestado. Pasó 10 horas a la sombra.

El argumento legal es simple: no puede ser que cualquiera manipule o imponga señales que afecten al resto de usuarios de la vía. El porqué está bastante claro: se empieza pintando un paso de peatones y al final acabamos rediseñando el Reglamento General de la Circulación a nuestro acomodo. Somos humanos, al fin y al cabo.

De todas formas, se abren varios interrogantes. ¿Qué recurso le queda al ciudadano que informa a las autoridades de una situación de peligro y recibe un carpetazo como respuesta? ¿Hay que esperar a que un punto de la vía se transforme en punto negro? ¿La solución consiste en tomarnos la justicia por nuestra mano?

Vía | menéame, The Indy Channel