Aprendiendo a conducir: un profesor de autoescuela nos cuenta cómo preparar el examen práctico

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Las clases prácticas que imparten las autoescuelas tienen como misión preparar a sus alumnos sobre las situaciones cotidianas de la circulación. Unos aspirantes que tendrán que demostrar al volante, el día del examen, si están preparados como conductores a desenvolverse en una vía pública junto con el resto de usuarios, ciclistas y peatones que comparten el mismo espacio.

Ya vimos los errores más frecuentes durante las prácticas de conducir y, hoy, veremos algunos consejos prácticos para subsanar esos errores y superar con éxito la prueba de control de aptitudes y comportamientos en circulación. Una prueba que exige la DGT para obtener el permiso de conducir y que se desarrolla en vías abiertas al tráfico.

Para ello, veremos unos consejos prácticos que nos cuenta Vicente Morales Albaladejo, profesor de autoescuela con más de treinta años de experiencia en el sector de la enseñanza y formación vial de nuevos conductores. Unos consejos sobre aprendizaje en la conducción que divide en cuatro fases y por este orden: Manejo del volante, observación y gestión del espacio, ejercicios sobre maniobras y consejos previos al examen.

Coordinación de pies y manos

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En esta primera fase, el profesor Vicente Morales, nos comenta que las primeras clases van orientadas a las habilidades en el manejo del vehículo. La coordinación de pies y manos se hace en un principio a vehículo parado. De esa forma se consigue que el alumno se familiarice con el binomio pedales y dirección. Primeras prácticas en circuito cerrado o con poco tráfico para la coordinación de pies y manos. Un adecuado tacto y manejo de pedales y volante como referencia continua de operaciones simples de mandos. La intervención activa del profesor sobre ejercicios y demostración para un mejor rendimiento en el manejo del vehículo.

Una intervención continua del profesor que durante las clases tendrá que explicar al alumno cómo coger el volante y forma de girar sin agarrotamiento y evitando fuerzas innecesarias. La técnica de las dos menos diez o la colocación de las manos en el volante para realizar giros es prueba de ello. La instalación en el vehículo: asiento, espejos, reposacabezas y cinturón de seguridad antes de empezar a moverse. Una vez en circulación y aprendido el funcionamiento del embrague es fundamental dominar el punto de fricción, es decir, que no se llegue a calar el motor ni que el vehículo de tirones innecesarios. Sobre la caja de velocidades es necesario, al principio, realizar cambios de marcha con reducciones para notar freno motor y familiarizarse con el mismo.

Observación y gestión del espacio

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La observación sobre distancias y modo de saber los puntos de referencia se consigue con las primeras aceleraciones y deceleraciones. El comienzo de las primeras operaciones complejas, como por ejemplo la utilización de pedales y palanca de cambios necesitará, al principio, una intervención parcial del profesor. Para ello, en tramos amplios abiertos al tráfico se dominará el uso de los espejos retrovisores, dominio sobre el control del freno motor y freno de servicio. La incorporación a la circulación: observación, señalización y ejecución, es decir, aplicando la regla R.S.M (retrovisor, señalización y maniobra). La diferencia entre la vista y la mirada, la atención difusa de la concreta para evitar el efecto túnel. No sólo hay que mirar al frente sino también a nuestro entorno. La teoría del niño con la pelota para mantener el nivel de alerta necesario ante cualquier situación de riesgo.

La información visual desde la posición del conductor. Un ejemplo bien claro de nuestra vida común es cuando nos desplazamos en coche. Las aceleraciones a que nos encontramos sometidos dentro del vehículo (arrancadas, frenadas, curvas, etcétera…) forman un componente horizontal, (la inercia o la fuerza centrífuga), que junto con la acción de la gravedad, da como resultante una fuerza y visión distinta. No es lo mismo el asiento del conductor que del ocupante, ir sentado que de pie. Son sensaciones que ayudan a la hora de gestionar la distancia y espacio en un estacionamiento del vehículo así como la proximidad y lejanía ante una intersección o cruce.

Aptitudes y comportamientos en maniobras

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En esta fase del aprendizaje en la conducción, tras la superación de las dos anteriores, pasamos a situaciones reales aplicando las aptitudes conquistadas. Ejercicios prácticos de estacionamientos (en línea, batería y rampa), marcha atrás, pendientes ascendentes y descendentes. Todo ello, con movimientos y giros de volante para aumentar en habilidad y destreza. Aptitudes en la conducción que deben poseer los alumnos como futuros conductores. Es importante resaltar este punto ya que el trabajo del conductor se ejecuta en movimiento y es por ello que la evaluación (pruebas de coordinación, reflejos y percepción) debe simular movimiento y control sobre el mismo.

Facultades que debe poseer el conductor en cuanto a capacidad visual, para estimar el movimiento, coordinación (ojo-mano, ojo-pie) ante maniobras pueden suponer un riesgo para la circulación. En esta fase se pone en práctica los giros con señal ceda el paso de poca visibilidad, giros con señal vertical u horizontal de stop y la necesaria doble detención para demostrar confianza y soltura. Los giros indirectos y la circulación en rotondas para conocer los conflictos también son necesarios para superar con éxito el examen de conducir.

Resolución ante situaciones complejas

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Llegados a este punto o cuarta fase, la intervención del profesor ya no es necesaria salvo que tenga que evitar un conflicto. Para ello, los mejores consejos serían llevar a la práctica todo lo aprendido en las fases anteriores. Una vez en circulación es conveniente recorrer los puntos, circuitos e itinerarios más habituales en los exámenes prácticos para la obtención del permiso de conducir. Las situaciones complejas y las decisiones por parte del alumno ayudarán a resolver parte de las actividades propias de la conducción: La elección del carril, separación (frontal y lateral), velocidad adaptada a las circunstancias, desplazamientos laterales, adelantamientos, toma de intersecciones, cambio de sentido, paradas y estacionamientos, etcétera…

El profesor, Vicente Morales, nos recuerda que hay que repasar y llevar a la práctica todo lo aprendido desde la primera clase hasta la última. En el examen práctico de coche no puede existir duda o indecisión ante cualquier maniobra o instrucción que de el examinador al alumno. Por eso, no está de más repasar los conceptos teóricos e incluso los relacionados con la documentación del vehículo. Unas nociones, a vehículo parado, sobre mecánica básica (ubicación de los niveles de aceite, agua), ubicación del chaleco reflectante o de alta visibilidad, colocación del triángulo en caso de emergencia en ruta, la rueda de repuesto, inflado de neumáticos y forma de cambiar una rueda tras un pinchazo son consejos prácticos que deben saber los aspirantes a la obtención del permiso de conducir.

Esto es lo que nos exige la DGT de cara al examen

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Los aspirantes al permiso de conducir, según el Reglamento General de Conductores, deberán demostrar con anterioridad al examen práctico que son capaces de prepararse para una conducción segura y que tienen soltura en el manejo de los diferentes mandos del vehículo. Durante el examen práctico, deberán dar una impresión de seguridad. Los errores durante la conducción o un comportamiento peligroso que amenace la seguridad del vehículo de examen, sus pasajeros u otros usuarios de la vía, tanto si es necesaria como si no la intervención del examinador o acompañante, será causa suficiente para interrumpir la prueba y calificar su falta de aptitud. No obstante, el examinador podrá decidir la continuación de la prueba hasta que la detención del vehículo se pueda realizar de forma segura.

En las pruebas de control de aptitudes y comportamientos en circulación en vías abiertas al tráfico general, los aspirantes deberán efectuar obligatoriamente, con toda seguridad y con las precauciones necesarias, las operaciones siguientes:

a) Comprobaciones previas. Entre otros, el aspirante deberá verificar los diversos sistemas de seguridad y elementos técnicos del vehículo así como la documentación del mismo.
b) Posición del conductor, regulación del asiento y los retrovisores y utilización del cinturón de seguridad.
c) Puesta en marcha del motor y arranque y desbloqueo de la dirección.
d) Progresión normal. Posición en la calzada y utilización del carril adecuado. Conducción en curva. Distancias de seguridad o separación. Velocidad adaptada al tráfico/vía y relación de marchas conveniente. Observación ante las distintas situaciones del tráfico. Cruce de túneles y pasos inferiores. Conducción económica y no perjudicial para el medio ambiente.
e) Maniobras: Observación del tráfico, señalización y ejecución de las maniobras. Incorporaciones. Desplazamientos laterales. Adelantamientos. Comportamiento en intersecciones. Cambios de sentido. Paradas y estacionamientos.
f) Abandonar el lugar de estacionamiento; arrancar después de una parada del tráfico; salir al tráfico desde una vía sin circulación.
g) Cambios de dirección: girar a la izquierda y a la derecha; cambiar de carril.
h) Entrar y salir de una autopista (caso de existir): incorporación desde el carril de aceleración; salir por el carril de deceleración.
i) Otros componentes viales (caso de existir): glorietas, pasos ferroviarios a nivel, paradas de tranvía o autobús, pasos de peatones, conducción cuesta arriba o cuesta abajo en pendientes prolongadas, túneles.
j) Tomar las precauciones necesarias al abandonar el vehículo.
k) Obediencia de señales.
l) Utilización de los sistemas de alumbrado y señalización óptica.
m) Manejo del vehículo y sus mandos.

Al preguntarle al profesor Vicente Morales por el número de clases mínimas que tienen que impartir a los alumnos, nos dice que dependerá del nivel que tenga el alumno. El sistema que está implantado tiene un nivel de exigencias y muchas veces los alumnos no llegan a ese mínimo por falta de clases. A mayor número de clases, mejor será la preparación pero, en muchos casos, el alumno pretende obtener el permiso de conducir de forma rápida, a bajo precio y con menos clases. Sin embargo, ese aspecto no lo tienen en cuenta los jóvenes alumnos o sus padres. Nos sigue comentando el profesor que invertir en formación es invertir en seguridad. La falta de clases prácticas conlleva no conocer a fondo algunos factores de riesgo que presenta la conducción como, por ejemplo, los imprevistos en la circulación, conducir de noche, con lluvia, con circulación intensa, etcétera.

Finalmente, nos advierte que durante el desarrollo de la prueba o examen práctico, el examinador podrá suspender al alumno aspirante a la obtención del permiso de conducir si comete un número determinado de faltas. No seguir las indicaciones del examinador, subirse a un bordillo, no respetar un semáforo o una señal de stop, son algunas de ellas.

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