Antes de ponerte al volante, revisa el techo de tu vehículo

De paquete en coche

Me imagino que ahora mismo y después de leer el título del artículo estéis pensando que de nuevo he vuelto a caerme con la moto en una de mis incursiones circuiteras y se me ha reseteado otra vez el cerebro, o lo que es peor, se ha escacharrado. Pues no, esta vez no ha sido una caída la que me ha dejado tocado de la azotea sino la noticia que pude leer ayer en uno de los periódicos locales de Asturias.

Y es que el encabezado de la noticia asombre al más pintoresco: La acusada de conducir 5 kilómetros con la mujer de su hermano sobre el techo de su coche asegura que arrancó porque «ella se subió y empezó a abollarme a patadas el vehículo». Y luego creéis que el que está mal de la cabeza soy yo…

Parece ser que todo empezó, lógicamente y como ocurre en muchos casos, por una discusión derivada por la repartición de una herencia. La mayoría de los problemas familiares siempre surgen por herencias o por faldas (o pantalones). Dejando a un lado la parte frívola y rosa de la noticia, parece ser que en algún momento de la acalorada discusión, la cuñada se subió al coche y la conductora, al ver el panorama, salió de allí zumbando según ella sin percatarse de que llevaba a su familiar subida encima del techo del vehículo.

A partir de ese momento, las versiones se ramifican como un árbol: la conductora asegura que no se dio cuenta de que estaba allí y que además podía haberse bajado en cualquier momento. La versión de los conductores con los que se cruzó tan pintoresca estampa sostienen que la mujer conducía de forma temeraria intentando que su osada pasajera utilizase el transporte público. Al final tuvo que ser precisamente uno de estos conductores el que adelantase al vehículo y lo obligase a detenerse. Juraría haber visto alguna película parecida, pero con extras y una frase de ¡corten! al final.

De una u otra forma esta noticia me recuerda la locura que muchas personas cometen al sentarse al volante de su coche durante un momento de máximo de estrés o después de haber sufrido una acalorada discusión (o un desafortunado desamor, por qué no). En cualquiera de estos casos lo mejor es pararse un momento a recapacitar, no el problema sino el valorar la opción de darnos un paseo a pie hasta que se nos pase el momento de tensión o si no tenemos más remedio, irnos en transporte público.

Conducir un vehículo requiere toda nuestra atención tanto física como mentalmente por lo que debemos encontrarnos en buenas condiciones. Si no nos lo permiten factores externos que no somos capaces de evitar, lo que tenemos que dejar al margen es el conducir. Evitaremos sustos y peligros innecesarios tanto para nosotros como para los demás.

Vía | La Nueva España
En Circula Seguro | Quitarse de encima el estrés a la hora de conducir