Ante la duda, mejor no adelantar

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La maniobra de adelantamiento en vías de doble sentido es posiblemente una de las maniobras más críticas de la conducción. Por un corto espacio de tiempo nos colocamos cara a cara con los vehículos que circulan de frente a nosotros. Para que esta acción sea una más es necesario que se siguan una reglas básicas.

Es importante que antes de realizar la maniobra estemos situados a la distancia adecuada. Ni muy lejos ni muy cerca. Si estamos muy cerca reduciremos el campo de visión, por lo que podemos omitir la presencia de algún vehículo en algun punto ciego. Mientras que si estamos demasiado lejos alargaremos innecesariamente la maniobra.

A la hora de comenzar con el adelantamiento debemos considerar otros factores. Si nos encontramos cerca de una intersección o una incorporación podremos encontrarnos en donde no los esperamos. Sobre todos si esos vehículos que se incorporan lo hacen en el carril que pretendemos ocupar. Nosotros sabemos lo que vamos a hacer, pero ellos es probable que no.

Si todo está controlado llega el momento de adelantar pero hemos de tener una cosa clara. Ante la duda lo mejor es desistir del intento. Para que todo el mundo sepa lo que estamos haciendo es fundamental que lo señalemos mediante los intermitentes. La marcha engranada deberá ser la que nos proporcione mayor par. Mayor par nos proporcionará mayor aceleración. Si la relación es muy corta, para continuar con la aceleración deberemos ir subiendo marchas con rapidez y precisión de forma que el motor siempre esté en la situación óptima.

Cuando hayamos superado al vehículo a adelantar, deberemos volver nuestro carril. Eso sí, de forma gradual salvo que el peligro sea inminente. Un buen método es comenzar a hacerlo cuando veamos al coche por el retrovisor central. Ahora ya hemos finalizado el adelantamiento con éxito.

Por el contrario si nosotros vamos a ser los adelantados, hemos de tener claro que debemos facilitar la maniobra, ciñéndonos los más posible al lado derecho, no acelerando (algo lógico por otra parte) o incluso reduciendo la velocidad si la situación puede volverse peligrosa. No es más que ayudar en algo que seguro que agradecemos cuando nos ayudan.

Tampoco debemos olvidar que podremos encontrarnos con situaciones más complicadas. Con lluvia, niebla, viento o de noche hemos de ser cautos y mucho más cuidadosos que de día. En esos momentos los cálculos lógicos no cuentan, por lo que ahí si que debemos utilizar la máxima de si dudamos es mejor quedarnos donde estamos.

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