A vueltas con las placas de matrícula territoriales

Placa de matrícula

En estos tiempos de bonanza económica en que nuestros responsables públicos apenas tienen problemas que resolver, ha saltado a la luz una propuesta de la Generalitat de Catalunya para llevar al terreno de la realidad palpable una idea que hace ya algún tiempo, allá por el año 2002, causó cierto debate entre la población. Ahora es el director del Servei Català de Trànsit, Josep Pérez Moya, quien pide que las placas de matrícula de nuestros vehículos luzcan una identificación territorial distintiva de la comunidad autónoma en la que resida el vehículo. Esta propuesta se formulará mañana en el Congreso de los Diputados, para que pueda ser operativa en toda España.

Antes del año 2002, en las placas de matrícula se encontraba el distintivo provincial del lugar de matriculación del vehículo. Si un titular compraba su coche en Madrid, le tocaba una M. Si lo compraba en Barcelona, le tocaba una B. Si luego ese titular se mudaba de una ciudad a la otra, debía cargar con el sambenito de la matrícula “de fuera”.

La propuesta del gobierno catalán elimina ese problema por cuanto se contempla que en casos de traslado se pueda cambiar también el distintivo, como sucede en otros países de la Unión Europea. En ese sentido, la idea de tener placas territoriales cuenta con la experiencia previa desarrollada en Alemania, Francia e Italia. Podemos decir, por tanto, que estamos ante una iniciativa europeísta, sin que eso quiera decir necesariamente que sea buena o mala, que contempla la identificación del vehículo en función de la territorialidad en la que reside.

Me gustaría contar las bondades de este sistema, pero no soy capaz de elaborar una lista. Supongo que al que le gusta que le marquen le producirá una placentera sensación de pertenencia al grupo el hecho de que alguien lo obligue a llevar un escudo en el culo del coche. Hasta ahí llega mi imaginación en cuanto a los discutibles beneficios que puede comportar el uso de una matrícula territorial. Por contra, se me ocurren al menos un par de argumentos por los que las placas deberían ser cuanto más neutras, mejor.

Zapatillas identificadas con escudos de clubes de fútbol

El primero es un problema de orden político-social al que no me gustaría tener que referirme, pero la realidad es la que es. Si el que esto escribe se planta en medio de la Castellana con una senyera pegada en la matrícula, tiene muchos números para que algún descerebrado le haga pasar un mal rato. Y no digamos ya lo que puede sucederle a mi vehículo si lo dejo estacionado junto al Bernabéu. Y cuéntale luego al simpático que te raya el coche que tú pasas de estos politiqueos de tres al cuarto, que te conformas con vivir en paz con la gente y que personajes majos y subnormales profundos lo mismo los encuentras en Cibeles, que en Pedralbes, que alrededor de la Plaza Circular de la capital murciana. Cuéntaselo, que te dirá que vale, que sí, pero que sois enemigos irreconciliables y se acabó.

Ojo, que lo mismo sirve para un madrileño que se ponga a dar vueltas por el barrio de les Corts de Barcelona a la caza y captura de un lugar donde aparcar. Si lo que tienen los cafres es que te los encuentras sin buscarlos. Dicen que esto pasa en todas partes. Que si, por ejemplo, un francés de Perpignan con su 66 en la matrícula se planta en los Champs Élysées rodeado de coches que exhiben un parisino 75, todo el mundo le mirará mal. No me sirve el mal de muchos como consuelo, la verdad.

El otro argumento es un canto a la seguridad del vehículo, sus ocupantes y sus pertenencias en caso de viaje. ¿Soy el único que piensa que declarando tu lugar de procedencia (aunque sea por el marco de la matrícula que te pone el concesionario, tanto si quieres como si no) estás haciendo oposiciones a que te descuajaringuen las cerraduras en cuanto te pares a descansar en una área de servicio?

Sinceramente, no comprendo la propuesta de Pérez Moya. Dicen que en países como Bélgica la matrícula se asigna no al vehículo, sino al titular. Y tanto da si este titular vive aquí o allá. No se etiqueta al coche en función del lugar, sino en función del propietario. Entre otras cosas, porque el gobierno no se cree propietario del titular del vehículo y por tanto, no tiene por qué marcarlo a fuego como si de una res se tratara.

Vía | El Mundo

Foto | Sergis Blog, gorriti

  • completamente deacuerdo, pienso que es una chorrada ponerle ahora los distintivos, con lo que se ha avanzado en ello, puedes comprarte un coche de segunda mano donde te plazca y no tienes por que tener matrícula de donde es el coche, puedes moverte de un sitio a otro sin que te piten en cualquier semaforo por no ser de alli. yo desde que me quitaron las ruedas de mi coche matricula de huelva en sevilla, y me pincharan las del otro coche también de huelva y también en sevilla, quedé muy escarmentado de todo esto. desde que están las matrículas nuevas, todo es mejor, circulas como si fueras del sitio donde estás, nadie te echa “piropos” y puedes aparcar tu coche tan tranquilamente como los vecinos de cualquier barrio.

    iniciativas de ese tipo me parecen CHORRADAS. el que quiera identificarse con su comunidad que ponga una pegatina, él sabrá lo que hace…

  • Si lo quieren poner, me parece bien, pero optativo, y si alguien quiere llevar la banderita de su comunidad que la lleve, yo prefiero el anonimato.

  • Sam

    Yo tambien estoy deacuerdo con lo que dices. Estamos mejor sin diferencias, todos iguales, que ya hay mucho prejuicio por ahi. Espero que no lo aprueben, porque sino retrocedemos en vez de avanzar 😉