600.910 euros para normalizar los mensajes variables

Panel de mensaje variable altamente incomprensible

Lo confieso: hay cantidades que todavía se me escapan en euros. Saco la calculadora y me mareo. *100 millones _de las antiguas pesetas_* es el presupuesto inicial con el que la DGT ha dotado a la Universidad de Valencia para que ponga en marcha el “servicio para la normalización de contenidos de señalización variable en el contexto nacional e internacional”. Yo también quiero, que estamos en crisis y no tengo ni para el barbero.

Está claro que *la señalización tiene que ser eficaz* en su misión de advertir e informar a los conductores u ordenar o reglamentar su comportamiento con la necesaria antelación de determinadas circunstancias de la vía o de la circulación, tal y como manda el Reglamento General de la Circulación. Y eso significa, de forma incontestable, que las señales se tienen que entender, es decir, que el código empleado para su confección tiene que ser fácilmente comprensible por todos los usuarios de la vía, que se erigen en receptores de mensajes cuyo emisor es la autoridad reguladora del tráfico.

En ese sentido, se comprende que haya una *necesidad* de normalizar lo concerniente al uso de los paneles de mensaje variable. Sin embargo, aquí hay una serie de peros que se resumen en un coste estimado inicial de más de 600.000 euros.

Calle cortada y toscamente señalizada como tal

Lo mío con la gestión que realizan las administraciones españolas, todas las que veo a mi alrededor, tiene ya regusto de dejà vu. Tanto da el campo al que echemos un vistazo. ¿Qué toca hoy? ¿Señalización? Pues señalización. Se invierten paladas de billetes de curso legal en lanzamientos, en innovaciones, en novedades, pero no parece que se considere con la misma vehemencia el *mantenimiento* de todo lo que se pone en marcha. Y no me refiero ahora solamente a la degradación de los elementos, que también, sino a algo mucho más sencillo y que se llama *previsión,* o eso que en Suecia (creo recordar, y si no me lo invento) resumen a modo de refrán que en nuestro idioma vendría a ser algo así como “Bien pensado equivale a medio hecho”.

¿Pensar? No, hombre, no. Aquí nos conformamos con hacerlo… y luego a lo mejor ya pensaremos si estaba bien hecho. Y si hace falta parchearemos. Y capearemos el temporal como buenamente podamos. Ah, y, novedad de los últimos 20 años, tendremos un sistema infalible para averiguar cómo narices fue que falló todo y, lo más importante, sabremos detectar perfectamente cabezas de turco (con perdón para los otomanos). *Tendremos culpables de los errores* y por tanto la conciencia tranquila, porque nuestro sistema es perfecto.

Admitámoslo, que el primer paso es reconocerlo: *somos cortos de miras.* Lanzamos novedades sin preocuparnos de cómo evolucionarán con el tiempo. ¿Coste de esta curiosa manera de proceder? 600.910 euros en el caso que nos ocupa. Claro, porque, ¿quién mandaba a las administraciones (todas) sembrar de paneles de mensaje variable nuestras vías sin antes haberse planteado entre todas ellas y en común qué puñetas había que escribir y cómo había que hacerlo? ¿Ahora nos tenemos que gastar un dinero que seguramente podría emplearse en otras cosas? Bravo por ellos, bravo por nosotros y que siga la fiesta, que quizá lo próximo serán las glorietas mal planteadas.

Vía | Europa Press

Foto | Oran Viriyincy, Daquella manera

En Circula Seguro | España, premiada por sus sistemas inteligentes aplicados al tráfico